25 de agosto 2012

Decorado  del Anda:
Procesión del  Sagrado Corazón de Jesús,  en sus  Dolores Internos.

Un  año  más  recordamos las  apariciones  que  Madre  Encarnación Rosal tuvo.  Es impresionante  que  ya   han pasado 155  años  de  aquella  fecha.  Como una  conmemoración  la Venerada Imagen  de  este Oratorio,  saldrá   en  el anda   grande, la misma  que  utilizó para  cuando se  recordaban  los  150 años.

El mensaje  de   este  año está muy enfocado en dos  ideas:  La  Resurreción  de    Cristo, que   vino al mundo, que  nos  apoya  y ayuda y  que  muere  después  de   una  trágica  escena. Pero  que  vive.   Y ninguna   visón  o revelación tendría  sentido  si  supieramos  que  aún sigue  en una  tumba.

Si Cristo  no resucitó  de  nada nos  sirve nuestra  fe.   San Pablo nos lo dice,  lo más  importante  es que  su  victoria nos  demuestra   el amor  hacia  nosotros y su poder  para  ayudarnos  a  soportar  y a vencer   cuánta  batalla  se nos  presente  contra  el enemigo.  

Entendemos   ese  amor,  desde  ese  órgano que  es  el Corazón. Uno que  sufre,  pero  que  ama, que  es misericordia.   Por  algo  San Juan  nos  describe  el hecho  de  que  hasta la  última  gota  de  sí mismo dió.  Y  ¿cómo le hemos pagado?   con ingratitudes  e  indiferencia.

Pero  si nuestra  primera  idea  es  reconocer  a Jesús  como el Salvador,  el que  resucitó,   la  segunda nos  demuestra que  ese  amor  se  da  a  todos, pero sobre  todo a  aquellos  que  le  pedimos  poder  seguirle.  Muchos  queremos  ir  al cielo,  sólo   reconociendo a  ese  Cristo  Resucitado,  que  murió  y resucitó  para darnos una  vida  nueva  se puede.

La letra  de la  canción del  grupo Dei Verbum,  nos  pareció adecuada  para  ejemplificar,  a  ese Jesús   bueno  y amoroso que   toda  su vida  hizo el bien en la  tierra, que  vive y  sigue  siendo  tan misericordioso  como siempre.

Han pasado  155 años  de   sus  apariciones  en Guatemala, pero muchos  muchos,  muchos  más  años    de  su Resurrección, y si  celebramos   este  acontecer   no queda   duda  que   sabemos   que  Cristo  no  quedó en una  tumba, y que   su amor  a pesar  de los  10 dardos que  le clavamos  sigue y perdura  porque   nos  aprecia   tanto  que  dió su vida   por nos.

Detalle  del  Adorno

Se   presenta   un  camino rocoso,   con  diversidad  de   plantas.  Un  hombre   pide  auxilio  y perdón  ante   esa  ruta  que  nos  lleva   al que  es la Vida.

Se  presenta   una  roca  de  donde  se  yergue  majestuosamente  la  bella  Imagen de los Dolores Internos  del  Sagrado Corazón de Jesús,  vestido  con  un traje  típico  de Guatemala.   Es  una  reinterpretación del traje  utilizado por los  índigenas  en la  época  colonial, para ir  a misa.


Con el banderín de  gloria,  aplasta   un craneo símbolo de la  derrota de  la muerte y de  su resurreción.  Del otro lado  palomas  alzan el vuelo,  recordando  esa  paz que sólo  Él  da.

Cierra  el conjunto un arco, que nos  recuerda  la  tumba  vacía, orquídeas   como recuerdo de  sus  apariciones  en Guatemala. Todo ambientado en matices  verdes  y  azulados.

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